Viernes hasta el lunes desde el domingo

noviembre 11, 2014 § Deja un comentario

Viernes. Un acumulado semanal de casi 70 horas.

Y sumando.

Hasta el lunes, queda.

El cerebro, el órgano que más energía consume.

Consumiría ya.

Aquí, ahora.

Hasta dentro y tan adentro.

Sobre esta mesa de papeles con café.

O sobre ti contigo.

Esta abstinencia tan absurda.

Higiénicamente absurda.

Que quiero ensuciar ya.

Yo.

Y en eso estamos la mayoría…

septiembre 20, 2014 § 1 comentario

Viviendo al revés. Al menos de vez en cuando, con cuandos más largos o más cortos.

“No entiendo al hombre; pierde su salud para ganar dinero, después pierde dinero para recuperar su salud y por pensar ansiosamente en el futuro, no disfruta el presente. Por lo que no vive ni el presente ni el futuro. Y vive como sino tuviese que morir nunca…. Y muere como si nunca hubiera vivido” .- Dalai Lama

Un café

agosto 5, 2014 § Deja un comentario

Que me sabe a pocos cafés.

Café de tarde, con sorbos de programación.

La imaginación no alcanza en la autocensura.

Hay un miedo a la pérdida del impulso inicial.

La energía se transforma. En lo que no quiero.

El ataque frontal da miedo porque los muertos mueren por las heridas que no cierran.

Tormenta tormento

julio 5, 2014 § Deja un comentario

Siempre dentro.

Una risa, dos risas.

Son-risas

Son-delcaribe

Son-hijo

Son-ría

Son tantas cosas tantas ganas tan perdido tan buscando la certidumbre que no existe, ni la mirada, cruce de fotones encendidos que calientan el hielo perpetuo que me castigo.

El cartesianismo escrito y empaginado, curvado por esos fotones que atraviesan la carne viva atrayendo y rechazando. Silencios de días y semanas. Excusa buena excusa cualquiera lo que debe de ser lo que tiene que ser se lleva la contraria contra un muro. Penetrable con esta radioactividad.

Un aparcamiento un verano cualquiera hierven las venas hacia abajo y las sienes lloran ese deseo de arrebato sobre el asfalto fundente negro hasta desaparecer. La fuente agua libada, libada, libada. De. A mí. Lo sé firmemente.

El tormento de la tormenta que me llueve y graniza y sacude en vientos.

Otro ataque de ojos abiertos

mayo 9, 2014 § Deja un comentario

Traicionero e inesperado.

Sudando un calor que no existe.

Ojos abiertos a seis dioptrías y media.

Ya han corrido más de dos horas interminables que terminan conmigo.

La madrugada del madrugar agazapada.

Temible, cada vez más cerca.

Los sueños que no he soñado. Este insomnio que mata el descanso cerebral.

Mi corazón tan lento… tan pausado… inagotable… lo siento en golpes que mueven el pecho.

Tambor que reclama la huída, la independencia del pensamiento.

Bailar sin parar bajo la química en explosión salvaje de serotonina.

Una vez más, aunque sea la última.

Una Dromedaria en venta

diciembre 5, 2013 § Deja un comentario

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Se le acabaron los días conmigo.

La cambio por una más joven.

Y eso que sólo tiene 20 años. Bueno, todavía no. En unos meses.

Tiene sus arrugas, claro. Unas 161.000.

Pero las lleva con dignidad con su chupa Bagster, en la que se acomoda una bolsa sobre depósito de gran capacidad. Tiene maletas, por supuesto. Una a cada lado, como los perolos.

Se le otorga carácter fiel, y rudo. A veces, escatológico.

Arranca bien porque la batería es nueva y es Odyssey. De categoría.

Se reconocen rasguños en la piel. Qué menos: Dromedaria sabia.

Es mullida porque se ha retapizado y espumado con alta densidad. Lujo.

No tiene que pasar por burocracias hasta el verano de 2014.

Oficialmente, 2.200€.

Si pudiera, seguiría conmigo hasta siempre.

El espacio… ese lujo.

El contacto: pachimerabani@hotmail.com

Por fin, menos mal

noviembre 28, 2013 § Deja un comentario

Un suspiro largo.

Dos años.

El primer suspiro. Lo que queda.

De suspirar.

Dos días y comenzamos un fin.

Sin despertador.

A diario durante cada minuto.

Tan puta. La tele. Tan puta.

Tantas veces Pachi.

Me espera un rodaje. De kilómetros cuadrados.

Blanca moto.

Blanco por dentro, ahora.

Yo.

Por la vía derecha.

Tengo una sonrisa que araña el aire.

Denso. Frío.

Se me acumulan kilotones de calor por dentro.

Con el miedo saltando las barreras.

Pesan las escaletas sobre el teclado.

Pesan decenas de kilos de palabras sobre los párpados.

Por fin.

Menos mal.

Menos males.

Más vicio. Ya.

Sin parar.

Los sepulcros blanqueados son hoy despachos con cristalera.

Rascacielos de espejo.

Más vicio. Ya.

Para sobrevivir.

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